
las descargas se multiplican
perdidas en la eugenésica hostilidad que nos consume
atrapados en una telaraña de odio heredado
relámpagos de un legado involuntario tatuado en nuestra piel
si pudiéramos desenfundar nuestras espadas ante el grito que nos devora
si el declive no fuera inevitable
si cada gota no se sumara a otra
si uno y uno fueran zero
si tú más yo fuera otra cosa
cuento truenos y cada vez están más cerca
cuento uno, dos, tres, cuatro, miles
pero siempre se repite, siempre vuelve, siempre insiste
el estruendo nos engulle en un mar de desamparo
nos sorprende el ocaso con un ruido insoportable
el zumbido de la barahunda de nuestras almas perdidas buscando respuestas
la cólera hirviente condensada en algodones de furia
que explotan en nada
y nos piden las cuentas
las aguas de la ira no se evaporan, provocan tormentas






