
cuentan que había un lugar donde los árboles crecían hacia abajo
tallos utopiáceos emitiendo innumerables brotes de sus nudos
alimentándose indefinidamente del abono del destierro
creciendo sin órden ni tregua ni consentimiento
cuentan que gemían las raíces
abriendo paso a la genealogía magmática de lo imposible
que atesoraban sueños inalcanzables en almíbar
fragmentos en conserva de una revolución venidera
un almacén de ilusiones para temporadas de sequía
ardiendo en el mismísimo infierno
y cuentan
cuentan que crecían vísceras de los tallos putrefactos
decenas de riñones drenando residuos
cientos de pulmones respirando ceniza
miles de corazones bombeando lava
el murmullo lejano de un ejército invisible
una coral de órganos subterráneos
proclamando la independencia del submundo
casi se puede oir la música al final, mi estimadísima poeta. :)
ResponderEliminarSólo algunos locos pueden oirla... ;****
ResponderEliminarAdemás de árboles, también hay personas así, creciendo sin orden ni tregua ni consentimiento, y con un almacén de ilusiones para temporadas de sequía...
ResponderEliminarsí... me gusta...
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